Tras denuncias, los baños parecen quirófanos de limpios

Ocurrió el milagro en el Hospital de Clínicas. Hasta hace unos días faltaban camas, no había insumos, los baños estaban sucios y los tomógrafos sin operar. De repente, todo cambió.

Aparecieron 200 camas eléctricas, los sanitarios están brillosos e impecables, se entregaron los insumos a Urgencias, en Pediatría llegaron los antibióticos y hasta uno de los tomógrafos parados hace como seis meses comenzó a funcionar. ¿Dónde estaban todos estos recursos que aparecieron como por arte de magia en el Hospital?

“Es el milagro de la Navidad”, dijo uno de los médicos cuando observó que un tomógrafo empezó a funcionar. En la entrada del Hospital de Clínicas en San Lorenzo todavía están las enormes camas eléctricas en sus cajas de paquete listas para reemplazar a los viejos muebles que llegaron del antiguo edificio en Sajonia.

En Pediatría aparecieron los antibióticos y en Urgencias llegaron los insumos. Los pacientes ya podían hacerse las gasometrías y demás análisis que hasta hace unos días eran imposibles. Las placas para las radiografías también aparecieron.

“Esto parece otro hospital”, dijo una de las enfermeras cuando ingresó a uno de los baños del bloque intermedio que hasta parecía un quirófano de tan limpio y prolijo que estaba.

¿Qué pasó en Clínicas? Esta es la pregunta que muchos se hacen. Con la aparición, como por arte de magia, de todos estos insumos, se llega a la conclusión de que cuando hay voluntad es posible ofrecer a los pacientes un servicio eficiente en una infraestructura acorde a un presupuesto que cada año recibe la Facultad de Ciencias Médicas (US$ 80 millones) para el funcionamiento de la parte académica y del hospital escuela.

¿Estaba realmente en el cronograma de la institución la llegada de las 200 camas, de los insumos y las exigencias a los limpiadores para hacer su trabajo? O la reacción de las autoridades de la institución es porque tienen encima una auditoría de la Superintendencia del Ministerio de Salud y denuncias de irregularidades y corrupción.

Lo cierto es que en Clínicas hubo una reacción inmediata para limpiar la cara de la institución, aunque las denuncias de persecuciones a médicos, enfermeras y funcionarios administrativos, que no responden a la “claque” que maneja la institución, continúan.

AMENAZAS

Ayer, la enfermera Zulma Rojas, quien afronta tres sumarios administrativos y quien fue una de las pocas que se animaron a dar la cara contando su historia, recibió amenazas a través de terceras personas invocando que conocían por dónde andaban sus hijos.

Si en dos días en Clínicas pudieron mejorar las condiciones de infraestructura y responder a las demandas de los pacientes, ¿por qué no lo hacen durante todo el año? ¿Las autoridades rinden cuentas del manejo del presupuesto?

Todavía quedan varios interrogantes que responder, como por ejemplo, respecto a los manejos del consejo directivo de la facultad en relación con los sumarios a los funcionarios.

A esto se suman la falta de transparencia de los procesos licitatorios, las rendiciones de cuentas de las donaciones que reciben cada año de la Itaipú Binacional, la repartija de los multirrubros para un grupo de “leales”, los traslados de profesionales de áreas sin ninguna justificación, los concursos para docentes digitados, la división de las cátedras para beneficiar a estudiantes que responden a la “claque”, las influencias políticas de un senador colorado, los vínculos de la masonería para obtener beneficios.

Todos estos puntos forman parte de la realidad actual de la Facultad de Ciencias Médicas. ¿Se podrá romper esta estructura que desde hace años maneja la institución?

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