¿Qué pasó en la misa olimpera de Caacupé?

Igual que la semana pasada, los peloteros de Olimpia fueron a visitar a la Virgencita de Caacupé, para pedirle que les ilumine en el partido contra Mineiro, final de la Copa Libertadores. Pero algunos fieles que ni ahí están con el partido, criticaron al pa’i Saldívar porque, dijeron, en su homilía y todo se pasó hablando de Olimpia. ¡E’a!

?Notablemente emocionado se le notó al pa’i Luis Saldívar, un fanático olimpero ra’e, quien ofició la misa del sábado por la tarde, en la Basílica cuando los peloteros franjeados fueron a encomendarse a la Virgen de Caacupé. El templo estuvo colmado de hinchas olimpistas, que aprovechaban cualquier momento para acercarse, saludar a los peloteros, sacar fotitos, ¡hasta una monja se puso a sacar fotos en plena Basílica!

El pa’i, sólo de Olimpia habló en su homilía misma y a lo largo de la misa. Como era de esperar, eso hizo que le bajen la caña al cura, de redes sociales a emisoras de radio y es lo que se chusmeó todo el día en Caacupé.

Para más, el pa’i se mandó ya a mudar a Río, donde fue para el encuentro con el Papa, pero los mal pensandos he’i que no será pa hína que se irá al partido de pasito. Por lo que pudimos saber, en realidad el sacerdote fue nomás acompañando a la comitiva cordillerana, para el encuentro con el Papa Pancho.

El sacerdote no pudo negar que era hincha olimpista, para qué ni preguntarle, si en toda la misa de ese sábado no habló de otra cosa. Dedicó la misa al plantel decano. Saldívar felicitó a los peloteros, les bendijo uno a uno con agua bendita y les pidió en voz alta que traigan la cuarta Copa Libertadores.

Los jugadores estaban concentrados en la misa, algunos permanecían parados, otros con las manos en gesto de oración y otros no dudaron en arrodillarse y cerrar los ojos demostrando su profunda fe en la Virgencita.

Al momento de “la paz sea con ustedes”, la multitud se tiró encima de los peloteros para poder estrechar sus manos y felicitarles por el logro obtenido hasta ahora en este torneo futbolístico. Al término de la ceremonia religiosa, los jugadores se acercaron a la imagen de la Virgen de Caacupé y cada uno realizó su oración particular.

Cuando salieron del templo quedaron aturdidos de la reacción de quienes estaban allí afuera esperando que salieran.

Una multitud de seguidores les cercaron, para abrazarles, tocarles, les pedían autógrafos y “una fotito conmigo por favor”. Los olimpistas respondieron a todos con amplia sonrisa
Fuente: HOY