La casa digna a los cien años

Un excombatiente de la Guerra del Chaco accede a la llave de una vivienda en el día de sus cumpleaños.

Redacción Paraguay.com
José Anacleto Escobar y Cayetana Román llevan 78 años de casados. Él había ido a la Guerra del Chaco y a su regreso, conoció a Cayetana. Tuvieron seis hijos propios, pero criaron a otros seis niños más, hijos de parientes y vecinos.

Este lunes fue un día especial. José Anacleto cumplía 100 años y ahora su fotografía recorre el mundo. En un acto oficial, en el que recibió como donación una vivienda dotada de un baño privado y aire acondicionado, José dio un beso a Cayetana.

La fotografía de ese momento se viralizó en las redes sociales y en horas, recibió 15 mil «Me gusta» en el Facebook y fue compartida 1.600 veces.

La vivienda es un derecho humano fundamental, pero las políticas públicas pocas veces llegan a los más necesitados, más aún en el interior del país. El déficit de vivienda en Paraguay no siempre se incluye en la agenda.

El Gobernador de Ñeembucú, Carlos Silva, destacó la importancia del acto como manera de reconocer el esfuerzo que José Anacleto realizó en su juventud, arriesgando su vida en nombre de la patria en la contienda contra Bolivia.

Timoteo Díaz, presidente de la Asociación de Descendientes de Veteranos de la Guerra del Chaco, destacó que es el único caso de reconocimiento, de este tipo, a un excombatiente en todo el Paraguay.

No confiaba en la promesa

La periodista Karen Quintana, trabajadora del área de prensa de la Gobernación de Ñeembucú, comentó, a Paraguay.com, cómo conoció a la familia Escobar-Román, un día de octubre de 2014.

«Recuerdo tan bien, salimos una mañana rumbo al interior del departamento, Don Carlos tenía la misión de entregar distinciones enviadas por la Cámara de Diputados a todos los excombatientes de la Guerra del Chaco que aun vivían en nuestro departamento. Fuimos a Mburica, Lagunaita, Isla Umbú, Mayor Martínez y Pilar. Llegamos al Barrio Obrero, Don Anacleto estaba almorzando con su señora Doña Cayetana, hacía un calor de 40ºC, estaban en una mesita bajo un techo bajito, húmedo, repleto de cosas soportando miles de carencias, la imagen era realmente triste», escribió Karen.

«Noté la expresión en el rostro del Gobernador, se notaba el dolor, la decepción, le costaba hablar, su voz resquebrajada se atinó tan solo a decir «¿ikatupa rojapo ndeve nde kotyra don Anacleto? El héroe de la Guerra del Chaco respondió como sin confianza: «la peepejapotoramo oipora, porque che ndarekoi ajapohagua», señaló.

Toda la comitiva se mantuvo en silencio por largo rato. Nadie podía decir una sola palabra, la imagen de la pobreza y olvido había golpeado a todos. «Ko karai peicha ndikatui oiko, le tenemos que hacer una pieza con todas las comodidades, un aire acondicionado y un roperito», ordenó el gobernador. Y se cumplió.