Agónica victoria

Cerro Porteño ganó en un infartante juego en su casa y se trepa a lo más alto de la tabla del Grupo 1. Triunfó sin jugar lindo, pero con alma y corazón.

Ángel Barrientos
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La primera etapa salió como estaba en los planes seguramente para Zubeldía. Su equipo golpeó primero y tras diez minutos de asfixiante presión al rival. La conexión Arzamendia y Churín, la única de ese lapso, tuvo su efecto y provocó la explosión en las gradas de La Nueva Olla.
Luego no hubo mucho sobresalto en el juego, salvo un remate de Oviedo que hizo sucumbir el travesaño en Norte. El intenso calor y la humedad tuvieron su efecto en los jugadores, locales y rivales, y desembocó en un aburrido espectáculo. Cerro ahorró energías y especuló con alguna desatención del rival. La defensa estuvo sólida y Silva se hizo presente en algunas ocasiones.
Desconcertado. La historia del partido cambió con el gol madrugador de la visita en la complementaria. Los nervios consumieron a jugadores y hasta a los propios hinchas. Las ideas no fueron claras ni tampoco la propuesta táctica adoptada para revertir la situación. Los uruguayos se dedicaron a jugar con el tiempo y el resultado, provocando que la tensión crezca aún más en el estadio. El espíritu de Bernardo Medina se apoderó del golero visitante que supo quemar una gran cantidad de minutos.
Lo mejor. Lo más excitante del fútbol estaba por llegar y vaya que se hizo esperar. La confianza nunca se perdió en Cerro Porteño, a pesar de que la estética de juego tampoco estuvo. Cerro ganó a lo guapo, empujando, con su gente en las tribunas y sus jugadores dejando el alma en la cancha, como exige la historia, la camiseta y la Copa Libertadores. Tiene que mejorar, sí, y mucho, pero lo importante ya está hecho, se ganó y dejó los puntos en casa.

La figura
Diego Churín
Fue el guerrero azulgrana que mostró el camino a seguir. Metió y luchó por la causa. Nunca dio por perdida una pelota y tuvo su premio al final en el último ataque del Ciclón para tocar el balón sobre el golero.

«En las malas nos hacemos fuertes»
Diego Churín, el autor de los dos goles del Ciclón, fue contundente con sus declaraciones pos partido y de cuánto el equipo necesitaba la victoria bajo cualquier precio. «Siempre es lindo ganar, la forma es lo de menos. Hoy se ganó con empuje y mucha garra. Hicimos un primer tiempo excelente, el segundo nos pasó factura lo físico, pero el orgullo y el amor propio que tiene este plantel son enormes», expresó el argentino.
Sobre lo que habían vivido el fin de semana, con la derrota en el clásico, Churín recalcó ese sentimiento de grupo. «El fin de semana no la pasamos bien, venimos de una derrota muy dura. Pero el mismo orgullo y amor propio del grupo en las malas se hace más fuerte», reveló.