Tan amigo de las redes como de la Seleçao

MANCHESTER. Una tradición en el fútbol es el egoísmo de los goleadores, pero Leandro Damiao demuestra en Londres-2012 que es tan amigo de las redes y los arcos como de sus compañeros y de la Seleçao.

Máximo artillero del fútbol olímpico con seis anotaciones a la espera de la final Brasil-México en la catedral futbolera de Wembley, el atacante que juega en Internacional de Porto Alegre no se olvida de quién le dio el pase y tampoco del compañero mejor ubicado.
“Damiao es un crack, todo el mundo sabe eso. Hay veces que la gente pasa por situaciones delicadas en que las personas empiezan a criticar, pero él tiene una buena cabeza”, opinó de él Neymar, la superestrella de Brasil.
El jugador de FC Santos afirmó que el punta de lanza “es un gran jugador, sabe de su potencial y hoy está ayudando a la Seleçao”.
Motivos no le faltan al jugador para sentir su protagonismo a raíz de la decisión del DT, Mano Menezes, de confirmarlo como titular a pesar de que está ocupando el lugar de un ídolo muy valorado como es Alexandre Pato.
“Entre Pato y yo cualquiera de los jugaría con certeza par hacer lo mejor para Brasil. En nuestro país hay muchos artilleros que pueden vestir la verdeamarilla”, admitió Leandro Damiao, que a los 23 años se está convirtiendo en una de las figuras del Scratch y no solo a fuerza de goles.
Suele ser el último receptor porque Neymar, Oscar, Marcelo o Hulk lo buscan dentro de la zona caliente para meterle el pase-gol, pero como es jugador de cabeza levantada, sereno y pensante, más de una vez fue una habilitación suya la que terminó en la red.
La tarde en el estadio Saint James Park de Newcastle, cuando Brasil se aseguró el liderazgo de la zona C y jugar su partido de cuartos en la misma sede, Damiao fue quien le devolvió a Danilo una pared de película a toda velocidad dentro del área.
Danilo, que tuvo su oportunidad por los cambios que había introducido Menezes para oxigenar al equipo, ya clasificado, primero agradeció con un gesto al cielo, y después, al corpulento centrodelantero que lejos está de la codicia y el engolosinamiento con el gol.
“Es claro que quiero jugar siempre para ayudar al equipo. Mano siempre me da fuerza y eso también me ha dado mucha confianza”, manifestó el hombre cuyo juego, estilo y presencia física evocan al argentino del Real Madrid Gonzalo ’Pipita’ Higuaín.
No hace mucho Menezes reveló que en su concepción del fútbol se conserva la cultura del centrodelantero clásico, ’el 9’ metido en el corazón del área, como un paciente francotirador a la espera de que se cruce su presa.
La especie parece en extinción como la de los punteros tirados sobre la raya para el desborde y centro-atrás o los armadores-conductores conocidos históricamente como ’el 10’.
“Nuestro fútbol siempre se ha basado en los delanteros y, culturalmente, así es como los aficionados quieren que juegue la selección. No veo por qué debemos abandonar esto”, declaró no hace mucho Mano.
Pudo haberle salido mal la elección al seleccionador, porque partidos son partidos y a veces no gana el de mayor riqueza técnica, pero también goles son amores y hasta el momento, cuando solo falta la final, Damiao pinta para figura.
Por ahora, la imagen más repetida es la de Damiao festejando con el corazón que dibuja en el aire con los dedos índice y pulgar de ambas manos.
Característica distintiva del goleador, sus festejos suelen ser creativos e irreverentes hasta que una vez le preguntaron si los planea antes de los partidos o le salen espontáneamente.
“En mis celebraciones de gol siempre busco el homenaje a las personas más próximas, la familia. A veces pienso algo, pero sólo en el momento veo que hacer. Lo dedico a las personas que quiero”, relató.
Y hablando de personas queridas, hay un nombre en la vida de Damiao que tiene el peso de haberlo inspirado como ídolo aunque su juego no se le parezca tanto: y ese nombre es Ronaldo. “Un ídolo”, aseguró.