“Bofetada con guantes de seda”

El Paraguay ha sido desplazado adrede, no porque sus vecinos tengan alguna consideración en cuanto a su orden constitucional, sino que, para ingrese el gobierno tiránico de Hugo Chavez por la ventana. Con Paraguay como miembro pleno, esto no hubiera sido posible.

La prensa internacional se hizo eco de lo decidido en la Cumbre del Mercosur de suspender a Paraguay y aprovechar la oportunidad para ingresar a Venezuela. Entre otras cosas, hablan de que Paraguay y Mercosur están condenados a entenderse
 
El portal de noticias por Internet de Folha de Sao Paulo refiere que el Mercosur contiene desbordamientos sobre cuestiones políticas e institucionales entre los bloques. A este punto indican: “se suma la bofetada recibida con guantes de seda con la decisión de aprobar el ingreso de Venezuela como miembro pleno”.
Por su parte, el diario español El País titula “Paraguay y Mercosur, condenados a entenderse”, donde relatan que “aunque el nuevo presidente paraguayo se jacta de dar electricidad a Buenos Aires y São Paulo, su país depende económicamente de sus vecinos”, en alusión a la relación de dependencia que Paraguay tiene con Argentina y Brasil para transportar sus mercancías al mar, así como también el abastecimiento de energía de las represas de Itaipú y Yacyretá.
Asimismo, clarín.com de Argentina sostiene que “la cumbre de ayer fue inédita en varios sentidos. Fue la primera en la que, en 21 años de existencia, el Mercosur castiga de esta manera a uno de sus cuatro fundadores”.
 
Los países del Mercosur decidieron suspender a nuestro país de participar en las decisiones del bloque hasta tanto elija a un nuevo mandatario, surgido en las urnas. En tanto, Venezuela se incorpora desde el 31 de julio.
 
Mendoza. Argentina. EFE.-
El anuncio fue realizado por la anfitriona de la XLIII Cumbre de mandatarios, la presidenta argentina, Cristina Fernández. Fue durante su discurso de clausura de la Cumbre de Mercosur que se desarrolló hoy en la ciudad de Mendoza. Según la jefa de Estado argentina, se decidió suspender «temporalmente a Paraguay hasta que se lleve a cabo el proceso democrático que nuevamente instale la soberanía popular» en el país.
La razón principal es que todos los países de la región consideran que hubo un quiebre institucional en el proceso de destitución del ahora expresidente de la República, Fernando Lugo, quien dejó el poder el viernes pasado luego de un juicio político relámpago ante el Congreso paraguayo.
Cristina Fernández, anunció que la incorporación de Venezuela se concretará en una reunión especial el próximo 31 de julio en Río de Janeiro.
La mandataria argentina explicó que la decisión de sumar a Venezuela como socio pleno permitirá al bloque regional fortalecerse frente a los embates de la crisis global.
El ingreso de Venezuela en Mercosur se inició en 2006 pero estaba frenado por la negativa del Congreso paraguayo a ratificar este proceso.
La incorporación será posible por la suspensión temporal de Paraguay hasta la celebración de nuevas elecciones, previstas para el próximo año, tras el juicio político que destituyó a Fernando Lugo la pasada semana.
Los jefes de Estado de Argentina, Uruguay y Brasil decidieron además no aplicar sanciones económicas a Paraguay y subrayaron que la suspensión «no disminuye el compromiso con el desarrollo» del país.
«De acuerdo a lo establecido al protocolo, la plena vigencia democrática es condición esencial para el proceso de integración. El espíritu del protocolo es el restablecimiento de la institucionalidad, sin que ello menoscabe el funcionamiento» del bloque, indicó la resolución sobre Paraguay aprobada en la Cumbre.
Venezuela, un país históricamente ligado al Caribe y a la región andina más que al Cono Sur, solicitó en diciembre de 2005 su incorporación como miembro pleno del Mercosur.
Gracias a la sintonía política entre los gobiernos de la región, la negociación se hizo en tiempo récord: el texto del protocolo de adhesión estuvo listo a finales de mayo de 2006 y fue suscrito por los presidentes en julio de ese año.
Sin embargo, su entrada en vigencia quedó paralizada con la negativa del Parlamento paraguayo a ratificarlo.