Niemeyer “trabajó hasta el último momento”

BRASILIA. El arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, fallecido ayer a los 104 años en Río de Janeiro, trabajó hasta los últimos días de su vida demostrando una capacidad intelectual poco común, declaró su médico, Fernando Gjorup.

“Los que más me impresionó fue que, con 104 años, su esqueleto sufrió (el paso del tiempo) pero su cabeza estaba muy bien, él trabajó hasta el final de su vida, creo que así la vida vale la pena”, dijo Gjorup, que atendió al paciente hasta su deceso a las 21:55 (1:55 GMT) en el Hospital Samaritano de Río de Janeiro.
El cuerpo del célebre arquitecto, definido como un “genio” por la presidenta Dilma Rousseff, fue embalsamado en la mañana de este jueves y está previsto que sea embarcado hacia Brasilia, donde será velado en el Palacio del Planalto.

Allegados a Niemeyer, considerado el mayor arquitecto brasileño, comentaron que durante su internación en el Hospital Samaritano hizo alguna referencia a una obra que estaba proyectando en el norte de Africa.

“Antes de esta internación llegó a conversar con su equipo sobre nuevos proyectos, no le gustaba hablar de su salud (…) Nunca habló sobre la muerte, el equipo médico tenía esperanza”, señaló el médico Gjroup.

Una de las últimas apariciones públicas de Niemeyer ocurrió en febrero de este año cuando recorrió el Sambódromo de Río de Janeiro, diseñado por él en 1982 en uno de sus primeros trabajos tras retornar del exilio.

En una silla de ruedas, el arquitecto supervisó, acompañado por las autoridades de Río de Janeiro, una serie de remodelaciones que él mismo había formulado para dar más espacio a las escuelas de samba que desfilan por el templo del carnaval brasileño.