iPhone: cinco años del emblema de la revolución digital portátil

Su llegada transformó la informática y ahora la mitad de los celulares son computadoras.

El 29 de junio de 2007 se comenzó a vender en los Estados Unidos el iPhone. “Queremos reinventar el teléfono”, había dicho poco antes Steve Jobs, cerebro y alma de Apple, la empresa que desarrolló el celular. La frase, de entrada pretenciosa, al final quedó corta.
El iPhone se convirtió en el emblema de la revolución digital portátil, que mudó el concepto de computadora de escritorio a la de bolsillo. Y ahora, cinco años después, Internet (la conexión permanente a música, datos, mapas, amistades) está presente en la calle, en las vacaciones, en el baño o en el bar, siempre con el mismo aparato personal, individual. El teléfono ya es una computadora que se puede llevar a todos lados.
Aunque fue ideado sólo para un nicho que representaba el 1% del mercado, el iPhone ahora tiene el 9, 5%. Pero su influencia no está en la cantidad de dispositivos vendidos –aunque ya son 250 millones– sino en su singularidad, diseño y avances tecnológicos, que no le dejaron otro camino a la competencia que copiarlo.
Apple logró transformar el concepto de celular con su por entonces revolucionaria pantalla multitáctil, que permite manipular el dispositivo con más de un dedo al mismo tiempo. Antes, las pantallas se manejaban con un sólo toque por vez. La pantalla multitáctil permitió tocar las fotos que tomaba el iPhone con los dedos. Pasarlas, agrandarlas, achicarlas. Jugar con ellas. Acariciar los recuerdos. Los mejores momentos de cada usuario, pasaron a sus manos.
A partir de ahí muchas empresas comenzaron a apostar fuerte a los celulares inteligentes con pantalla táctil y sin teclado, como el iPhone. El exponente que más se le acerca hoy es el Samsung Galaxy, quizá la mejor copia. La revolución es tal que la mitad de los celulares que se venderán este año en Argentina son smartphones, la categoría popularizada por el iPhone.
También el iPhone, quiza junto con Twitter, está cambiando la velocidad con que se conocen los acontecimientos. Como sucedió con el terremoto de Japón, o en la llamada Primavera Arabe, donde en plenas revueltas populares se prohibió Internet por su capacidad de comunicar todo al instante. En plena crisis, en Egipto, por caso, se prohibieron los smartphones.
El periodismo también está cambiando con esta poderosa computadora portátil. Medios como The Guardian y la BBC ya repartieron iPhones en sus redacciones.