Con uno sólo basta y sobra

Un el solitario gol de Roberto Nanni en el amanecer del juego, Cerro Porteño se quedó con un ajustado triunfo en la ida de los Cuartos de Final de la Sudamericana. El resultado parece muy corto, pero el Ciclón hizo lo correcto, que era ganar de local y no dejar que la visita llegue al gol, cuya importancia es significativa a la hora de definir las fichas.

A los un minuto de juego, Cerro Porteño encontró el único gol del encuentro, mediante una pelota llovida al área que Roberto Nanni cabeceó con lo justo para determinar la cifra final.

El único factor que se le pudiera reclamar es la exigüa diferencia, que en nada asegura que las cosas están prácticamente bien encaminadas. Claro, un triunfo no tiene sustitutos, más aún tratándose de un choque internacional donde la localía es el tesoro más preciado.

El Ciclón al menos cuidó que Tigre no llegue al gol, porque los argentinos jugaron con muy buen criterio. Equilibraron las acciones desde el inicio del partido, poniéndose a la altura de las exigencias. Le planteó un juego «face to face», pero le faltó mayor fortuna en el momento de golpear, y ahí también estuvo la suerte del lado del conjunto paraguayo.

Queda la alegría por hacer el deber como locales; sin embargo, se dejó constancia de que pudo haberse conseguido un margen más amplio, ya que se mostró un alto rendimiento en los hombres de Fossati, pero que no se trasladó al marcador.

De todos modos, Cerro no defraudó. Pero la justeza de la diferencia exige a tener que encarar la revancha con un cuidado aún mayor, pues una mínima diferencia es una ventaja traicionera.