Católicos australianos se disculpan por calificar a pederasta como “tesoro”

La congregación católica de los Hermanos de San Patricio en Australia se disculpó por haber calificado de “tesoro” a uno de sus miembros que en 1997 cumplió una condena por abusos sexuales de menores, informaron hoy medios locales.

El hermano Thomas Grealy, conocido también como el hermano Augustine, aparece junto a líderes religiosos en un boletín de noticias de los hermanos patricios, que fue publicado en septiembre pasado, según el portal de noticias de la cadena australiana ABC.

Junto a la fotografía aparece una leyenda que califica a Grealey como uno de los tres “tesoros patricios”.

Grealey fue sentenciado en 1997 a cuatro años de prisión por la violación de dos niños mientras fue director de un colegio de primaria de la congregación en el oeste de Sídney, aunque nunca fue expulsado de la orden de los Hermanos Patricios.

“No puedo creer que esta orden (religiosa) se refiera a un pederasta como un tesoro ” , comentó Jason Parkison, abogado de cinco personas que supuestamente fueron víctimas de abusos sexuales perpetrados por el hermano patricio en la década de los setenta.

Al conocer la noticia, el director de la orden de los Hermanos Patricios en Australia, Philip Mulhall, comentó anoche a la cadena ABC de la televisión local que la publicación fue “ un horrible y triste error”.

“Entiendo como se sienten: agraviados, confrontados, heridos, todas esas cosas, y molestos. Me disculpo ante ellos ” , enfatizó Mulhall, quien hasta hace poco fue el encargado de establecer los estándares nacionales de la Iglesia Católica en Australia para hacer frente a las acusaciones referidas a los abusos sexuales.

Este incidente se da después de que hace un año otro miembro de los Hermanos Patricios fuera acusado por el supuesto abuso sexual de menores en una escuela del norte de Sídney, aunque a pesar de ello permaneció por dos meses en esa institución educativa.

Hace unas dos semanas, el Gobierno australiano anunció la creación de una comisión para investigar los abusos sexuales a menores cometidos por miembros de organizaciones religiosas, sociales o de instituciones estatales.

La iniciativa llega después de que la Policía del estado de Nueva Gales del Sur acusara a la Iglesia católica de encubrir casos de pederastia, aparentemente, para tratar de silenciar las investigaciones y de destruir evidencias cruciales para evitar procesos judiciales.