Tras ser acorralados, secuestradores liberan a ganadero en Lorito Picada

El ganadero Héctor Alexander Núñez, de 34 años, quien había sido secuestrado el miércoles de noche de la estancia “QAP” de su padre, situada en la colonia Lorito Picada de Pedro Juan Caballero, finalmente fue liberado ayer de madrugada cuando fue abandonado por sus captores, que se vieron acorralados por la Policía. No se pagó rescate.

PEDRO JUAN CABALLERO (Cándido Figueredo Ruiz, de nuestra redacción regional).Héctor Alexander Núñez fue llevado al monte por un grupo conformado por al menos cinco personas, una de las cuales aparentemente era un conocido de la familia, ya que en ningún momento se sacó su pasamontañas y además se cuidó de no hablar frente a la víctima, tal vez para que su voz no fuera identificada.

El joven ganadero fue mantenido de rehén junto con su padre y dueño de la hacienda, el veterinario Héctor Núñez Ayala, de 66 años, y otros ocho peones que trabajaban para este último.

Los criminales, que simularon ser policías, irrumpieron en el establecimiento ya en horas de la mañana del miércoles. La granja atacada queda a unos 40 kilómetros del centro de esta ciudad.

Con los 10 rehenes dominados, la gavilla exigió inicialmente al dueño del inmueble la suma de 200.000 dólares, pero después bajaron sus pretensiones a 100.000 dólares, aunque finalmente acordaron el pago de 60.000 dólares, a cambio de la liberación de todos.

El veterinario Héctor Núñez, entonces, fue liberado en horas de la siesta, para que fuera a Pedro Juan Caballero a reunir la plata, pero ya a últimas horas de la tarde los maleantes aceptaron recibir 10.000 dólares para marcharse.

Sin embargo, en ese ínterin se dio la intervención de la Policía y del Ministerio Público, que trazaron un operativo de rescate.

El jefe de Policía de Amambay, comisario principal Walter Gómez, encabezó el contingente que rodeó la finca y poco antes de las 22:00 los uniformados atropellaron el lugar y liberaron a los ocho peones que también eran mantenidos de rehenes.

Pero los delincuentes escaparon hacia el monte, con el hijo del dueño de la estancia como víctima, lo que a su vez desató otro feroz operativo de búsqueda que se extendió durante casi toda la madrugada.

Finalmente, al verse rodeados, los maleantes optaron por abandonar al ganadero secuestrado.

“Los secuestradores dijeron a la víctima que lo dejarían en un camino, porque veían muchas patrulleras. Le dijeron que tiene suerte, que esta vez no pudo ser”, declaró ayer la fiscala Katia Uemura, quien acompañó la operación de la Policía.

Las primeras versiones sobre el móvil del hecho señalan que los malvivientes se enteraron de que el padre de la víctima había vendido una propiedad, por lo que creían que tenía importantes sumas de dinero, y la otra hipótesis es que el mismo tenía un litigio civil por tierras y que eso podría haber desatado el plagio.